
En momentos de tanto empacho escrito y hablado sobre la intermediación, los actores online, las comunidades de viajeros y todo lo que lleve online o 2.0 detrás, algunas veces, se nos olvida lo básico, lo principal: las personas, los clientes, nuestros invitados.
Se presentan como innovación conceptos mal entendidos que quieren empujarnos de manera obcecada a virtualizar a las personas tras una pantalla ratón en mano, buscando establecer y primar una única vía de comunicación: la supuestamente verdadera y única, la digital.
Agrupamos a las personas como fans, amigos, followers y perfiles a los que se les invita de manera virtual a eventos, grupos, listas de todas clases y con los que compartimos fotos, videos, propuestas, conversaciones, noticias … para conseguir una legión de ellos y en muchas ocasiones sin un objetivo claro.
La pena es que perdamos de vista lo importante, lo que realmente cuenta: los clientes, las personas. Porque no vaya a ser que entre tanta conversación, follower y fan nos despistemos y se mueva el foco de sitio, dejando a oscuras al actor más importante de la película, al que hay que cuidar, atender y mimar cuando viene a nuestra casa.
Sencillamente no me gustan los extremos, soy creyente a pies juntillas de lo online, de lo 2.0, de compartir, de transformar, de los medios sociales y de la red, pero siempre que no nos olvidemos de lo básico: el cliente.
Qué bien suena cuando el director del hotel dice “bajo a ver a mis clientes, a hablar con ellos y tomar un café”
Salu2
Escrito por , el 10/02/2010 a las 19:09, archivado en clientes, core business etiquetado como clientes, hostelería. Comentar el post.
Os dejo un interesante video de las conferencias TED de Daniel H. Pink (es un escritor, articulista y conferencista estadounidense especializado en temas de negocios, la era de la información, los empleos y las habilidades necesarias en el siglo XXI).
Daniel habla y define lo que el denomina el nuevo sistema operativo para los negocios, un sistema que gira alrededor de tres conceptos básicos: Autonomía, Maestría y Propósito. Y define:
En este entorno defiende que la utilización de incentivos es contraproducente cuando hablamos de estimular y potenciar la creatividad ya que éstos únicamente funcionan y han venido funcionando para el desempeño de tareas mecánicas y repetitivas.
Personalmente, y contrario a lo que expone Daniel, yo si que creo en los incentivos como estimuladores del comportamiento y por tanto, de la creatividad. Otro tema es la correcta definición del incentivo. Generalmente el problema reside en la poca o nula, digamos, “creatividad” a la hora de la definición del incentivo, de la personalización y el cuidado de éste.
Os dejo el video:
Salu2
** más sobre el tema en Optimainfinito
Escrito por , el 03/02/2010 a las 12:46, archivado en core business, organizacion etiquetado como business, creatividad, incentivos, organizacion. Comentar el post.