En momentos de tanto empacho escrito y hablado sobre la intermediación, los actores online, las comunidades de viajeros y todo lo que lleve online o 2.0 detrás, algunas veces, se nos olvida lo básico, lo principal: las personas, los clientes, nuestros invitados.
Se presentan como innovación conceptos mal entendidos que quieren empujarnos de manera obcecada a virtualizar a las personas tras una pantalla ratón en mano, buscando establecer y primar una única vía de comunicación: la supuestamente verdadera y única, la digital.
Agrupamos a las personas como fans, amigos, followers y perfiles a los que se les invita de manera virtual a eventos, grupos, listas de todas clases y con los que compartimos fotos, videos, propuestas, conversaciones, noticias … para conseguir una legión de ellos y en muchas ocasiones sin un objetivo claro.
La pena es que perdamos de vista lo importante, lo que realmente cuenta: los clientes, las personas. Porque no vaya a ser que entre tanta conversación, follower y fan nos despistemos y se mueva el foco de sitio, dejando a oscuras al actor más importante de la película, al que hay que cuidar, atender y mimar cuando viene a nuestra casa.
Sencillamente no me gustan los extremos, soy creyente a pies juntillas de lo online, de lo 2.0, de compartir, de transformar, de los medios sociales y de la red, pero siempre que no nos olvidemos de lo básico: el cliente.
Qué bien suena cuando el director del hotel dice “bajo a ver a mis clientes, a hablar con ellos y tomar un café”
Salu2
Escrito por , en 10/02/2010 a las 19:09, archivado en clientes, core business etiquetado como clientes, hostelería. Trackback del post. Sigue los comentarios con el RSS feed de este post.

