Más sobre el tabaco

Siempre igual, el estado le pasa la patata caliente a los restauradores y hoteleros para que sean ellos los que hagan cumplir la ley del tabaco. El año pasado con el tema de los espacios para fumadores según los metros cuadrados, provocando en los locales más grandes las pertinentes reformas que por supuesto sufraga el propietario. Para los más pequeños: optar por ser del bando fumador o del bando no fumador con la consecuente pérdida de clientes de uno u otro bando.
Ahora el dichoso mando a distancia para las máquina expendedoras de tabaco, no solo debemos hacer cola para que nos sirvan la consumición sino que debemos hacer cola para que pongan el “on” en la máquina.
Lo que de verdad es indignante es el nuevo papel otorgado a los establecimientos como guardianes de la salud, siendo los vigiladotes vigilados por inspectores de salud del estado y susceptibles de penalización por incumplimiento de la norma establecida para el tabaco. De manera que no se penaliza al fumador, sino al vigilante del fumador.
En todo caso, la falta de valentía de las administraciones para decidir de una vez qué en todos los espacios cerrados está prohibido fumar es evidente.
Los hoteleros deberían apostar por no permitir el tabaco en sus establecimientos (véase el ejemplo de Marriott Hotels), la apuesta por el no-tabaco es una apuesta segura en cuanto a que la demanda de este tipo establecimientos por parte de los clientes crece día a día.


