Esta última semana, utilizando Facebook para añadir algunas peticiones de amistad y grupos, quedé sorprendido al encontrarme a una persona que trabajó con nosotros hace ya varios meses.
Conocemos a las personas en su ámbito de responsabilidades correspondientes a su puesto de trabajo y no profundizamos más allá de lo que vemos en el día a día o lo que en su curriculum nos explica cuando es seleccionada.
Resultó ser una persona con una amplia red de amistades, pertenencias a grupos y altísima vida social 2.0, blog propio, twitter, canal en youtube… todo un auténtico nativo digital escondido bajo un currículum estándar de datos personales, estudios, idiomas, experiencia y aficiones que no hablaba para nada de toda su extensa actividad en la red.
Esta chica trabajó algunos meses sustituyendo vacaciones en la recepción de un hotel desarrollando tareas de recepcionista y pasó por el hotel, como decían en el servicio militar, sin que te vean, sin dejar huella.
Debemos añadir a los currículums toda nuestra actividad en la red, puesto que al igual que ocurre con todo lo demás, nuestra identidad también tiene una parte digital que estoy seguro puede ser incluso más interesante que la analógica
Como explicaba Sobejano en su post:
¿soy lo que he sido o soy lo que soy? es decir, ¿es importante lo que he sido en el pasado para que mis artículos sean interesantes? Tal vez para algunos sí, pero para otros el valor de los artículos está en ellos mismos, no en quién los escribe
Y es que cada día el blog personal se acerca más a la idea de curriculum.
Salu2
Escrito por , en 21/06/2008 a las 13:58, archivado en organizacion, rrhh etiquetado como conocimiento, curriculum, personal, rrhh. Trackback del post. Sigue los comentarios con el RSS feed de este post.


¿Y cómo es que una persona así no dejó huella en un puesto como recepción? ¿Piensas que lo único que hay que cambiar es el currículum?
Hola Carme, efectivamente no dejó huella en la recepción del hotel, trabajó de “corre-turnos” sustituyendo vacaciones, sin más. ¿Desaprovechada? pues quizá si, no lo se, la alta rotación que tenemos en la hostelería hace que la gestión de las personas sea muy compleja, máxime si eres una empresa pequeña, donde el dpto. de rrhh lo centraliza el director del hotel junto al resto de tareas: a veces, para dejar huella hay que querer dejarla.
Por supuesto que no, hay que cambiar más cosas que el currículum, pero habrá que empezar por algo, ¿no?. ¿Y tu que piensas Carme?
Salu2
Hola Jordi,
Que necesidad hay de querer que tu vida extra-laboral condicione tu vida laboral? Creo que todos y cada uno de nosotros cuando nos ponemos el “mono de trabajo” sea cual sea, cabiamos, lo que somos fuera del trabajo queda en la puerta y solo dejamos pasar una pequeña parte, la que más nos convenga. En dependencia del la posición laboral que uno ocupe, esta “ID Digital” será más o menos importante.
Cuando nos pasan CV por las manos… si nos facilitan esta información, hurgaremos en ella para saber más, pero eso no tiene que condicionar decidirte por una persona o por otra.
Salu2
pd: a ver si abrimos debate
¿Cuántas segundas oportunidades tenemos de causar una primera buena impresión? ¿Quién tiene el privilegio, contabilidad o recepción? Si el cliente contacta directamente, quizá reservas. Pero después vemos que a esas personas tan importantes para el cliente no se les da muchos mimos, según parece. Bueno, pues menos mal que el cliente es lo primero, no quiero imaginar lo que podría pasar si el cliente fuese el segundo…
Hola Frank, lamentablemente no opino como tu, efectivamente tu vida personal no tiene que coincidir con tu vida profesional. Entiendo por tus palabras que ¿puedes poner a Frank persona en On/Off?
Carme: efectivamente el cliente es lo primero, siempre lo ha sido, ¿alguien dijo lo contrario?, nadie habló de premiar a contabilidad, ni de privilegios ni siquiera de mimos a unos u otros. Hablamos de la realidad, de lo que está pasando, no de las teorías, grandes propósitos y mejores modelos organizativos y de gestión. Eso es lo que intentamos cambiar poco a poco, día a día, para mejorar los que somos “pequeños”, los “hombres-orquesta”, sin grandes departamentos de RRHH: “tu duro, yo tiempo”.
Salu2
Hola Jordi,
Lo único que digo es que todos cuando entramos en el trabajo cambiamos, porque se nos exigen actitudes y acciones que un 80% no coinciden con nuestra forma de pensar o de ser, pero nos pagan por ello…
En nuestra ID digital es cuando mostramos más nuestra forma de ser y pensar, no hay barreras ni miedos, hasta el más introvertido muestra sus pensamientos e ideas por la facilidad de esconderse detras de una pantalla o un nick, pero esta actitud no creo que deba ser “investigada” por un departamento de RRHH de una empresa.
Salu2
Hola a todos, pues you creo que tal y como ponemos nuestras aficiones y gustos en la sección “varios” de los CV, debemos poner nuestra cultura digital. Y que conste que es para bien. Tal vez la recepcionista hubiera sido una asistente o Jefa fenomenal del entornao.
Carme, lamentablemente, la cuenta de explotación es el número 1 para el empresario. “lo que es…….es”
Jordi, espero que no se haya ofendido nadie. Nada más lejos de mi intención. Sólo creo que la realidad es la que es (como muy bien señala Ignasi) y no la que se “dice”; algo que se ve en el día a día. Pero esa realidad no tiene que ver con el tamaño de las empresas sino con su enfoque. Si interesara, podría contar una anécdota que viví y que no deja de ser una muestra de cómo adaptar lo que tienes a tu enfoque y no al revés.
Por eso es tan importante lo de “tú duro, yo tiempo”. No lo dejes nunca. Yo siempre te cito.
Un fuerte abrazo
Carme
Carme, aquí nadie se ofende, solo faltaría
, y si estaríamos todos encantados de saber esa anécdota… cuenta, cuenta…somos todo oidos.
Salu2
Jordi, disculpa el retraso, ahora te cuento. Bueno, no es tanto una anécdota sino más bien algo que observé.
En 2004 nos dio a mi familia por hacer la ruta romántica en Baviera. Una noche fuimos a cenar a un restaurante de Rothenburg ob der Tauber. Estaba en el centro antiguo, muy típico, y parecía entre pequeño y mediano. Al entrar nos recibió, acomodó y sirvió la que nos pareció que debía ser la dueña, una mujer relativamente joven. Paseaba entre las mesas invisible, pero en realidad estaba muy atenta a todos los detalles, como nos demostró en un par de ocasiones durante la cena. El restaurante parecía pequeño pero no lo era tanto pues cuando entrabas te dabas cuenta de que tenía como mínimo dos salas, así que a medida que fue llenándose el restaurante, salieron los empleados que servían las mesas al igual que la dueña.
Desde mi mesa veía perfectamente la entrada del restaurante y lo que me llamó la atención fue que en todo momento, a pesar de que acabó llenándose el local, la dueña se ocupó personalmente de recibir a TODOS y cada uno de los clientes, al igual que de acompañarles a la salida también a TODOS.
Aunque evidentemente ella no podía servir a todos los clientes sí que se aseguraba hablar con todos ellos. Salías con la impresión de que la satisfacción del cliente era importante para ella.
Carme, excelente observación y excelente comportamiento de esa persona.
Hay cosas que son de sentido común, como dar los buenos días a los clientes en el desayunos, despedirlos a su salida de la sala…etc. La operativa diaria del personal de sala hace que de manera mecánica se le de mucha más importancia al seating y al servicio rápido, que al trato con el cliente.
Gracias por tu aportación.
Salu2