
Es bastante frecuente, bastante latino (estoy casi seguro que va en el ADN), lo de la improvisación. La resolución de eventualidades utilizando la intuición, usando lo que te dice el estómago es toda una especialidad en la que somos maestros. Si bien es cierto que puede llegar a convertirse en todo un arte de especialistas, entiendo que no deberíamos abusar de ella.
Parte de ese sexto sentido ubicado cerca del estómago, con la tecnología, se ha diversificado. Algunas de las decisiones se tomaron pensando en la tecnología como solución y no como una herramienta más dentro de un plan. Un blog, una web, un CRM, un ERP… solo son software más o menos complejo, mas o menos caro, pero que en si mismos no son la solución a ninguna de nuestras inquietudes, problemas o necesidades. Obvio, ¿no?. Parece que no lo es tanto en la práctica y en la cruda realidad.
El CRM es el ejemplo claro, el caso de estudio. Pensado como fuente de salvación para cualquier empresa y panacea de la relación empresa-cliente: “con un CRM tenemos solucionado el tema comercial y la relación con los clientes, ¿cuánto cuesta?”. Resultado: en muchos de los casos infrautilizados o utilizados de manera discrecional, con contenido de nulo valor por incompleto, erróneo o escaso, acaba siendo una agenda de lujo (lo digo por el coste, claro).
Y es que el fin se tiende a confundir con el medio, con las herramientas, que en si mismas no aportan valor alguno.
Salu2
Escrito por , el 17/06/2008 a las 14:49, archivado en organizacion, software, tecnología etiquetado como herramientas, improvisación, tecnología. Comentar el post.